Hidrófugos base agua de última generación: por qué los base solvente están saliendo del mercado

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Hidrófugos base agua de última generación: por qué los base solvente están saliendo del mercado

Durante décadas, proteger una fachada porosa significó aplicar un producto disuelto en solventes derivados del petróleo. Olor penetrante, obra señalizada, equipo de protección respiratoria, riesgo de incendio y vegetación cubierta con plástico. Se aceptaba como el precio inevitable de un buen resultado técnico.

Ese supuesto dejó de ser cierto. Y el mercado mundial ya lo reflejó: en los mercados maduros de Norteamérica y Europa, los sistemas base agua han alcanzado alrededor del 90 % del segmento arquitectónico, sustituyendo a los formulados con solventes derivados del petróleo.

En Colombia la transición va más lenta, y la razón no es técnica sino regulatoria: la normativa local todavía permite lo que otros mercados restringieron. Este artículo explica qué cambió en la química, qué se gana con la nueva generación y por qué la ecuación de costo ya no es la que se suele asumir.

Primero, qué hace realmente un hidrófugo

Conviene separar dos categorías que se confunden en obra.

Un recubrimiento forma película sobre la superficie. Sella. Bloquea el agua en ambos sentidos: no entra, pero tampoco sale el vapor que el muro necesita evacuar.

Una impregnación hidrofóbica —el hidrófugo propiamente dicho— penetra en los poros y capilares y los recubre por dentro sin taparlos. El agua líquida deja de absorberse; el vapor sigue saliendo. El muro respira.

Esa permeabilidad al vapor no es un detalle de confort. Un muro que no puede evacuar humedad acumula presión interna, y en ladrillo y piedra eso termina en desconchado, ampollamiento y migración de sales.

Las cuatro químicas del silicio, y qué hace cada una

Todos los hidrófugos de penetración derivan de compuestos de silicio, pero no son intercambiables. Entender las diferencias es lo que permite leer una ficha técnica con criterio.

Silanos

Son las moléculas más pequeñas de la familia. Su tamaño reducido les permite penetrar más profundo, y rinden especialmente bien en sustratos densos como concreto vaciado en sitio o prefabricado.

Reaccionan químicamente con el hidróxido de calcio del sustrato para formar la resina hidrofóbica dentro del poro. Eso implica una condición: dependen del pH del sustrato, por lo que funcionan mejor en materiales cementicios. Su contrapartida es que son bastante volátiles, razón por la cual el contenido de sólidos debe ser alto para compensar la evaporación.

Siloxanos

Moléculas de mayor tamaño molecular. A diferencia de los silanos, no dependen del pH del sustrato para reaccionar: pueden hacerlo con la humedad atmosférica o con la que ya está en el material.

Esa independencia los hace idóneos para materiales no cementicios: ladrillo, piedra y revoques. Y al no favorecer su composición la evaporación rápida, su contenido de sólidos suele ser menor que el de un silano.

Siliconatos

Químicamente son otra cosa: sales de metal alcalino del ácido silícico. Reaccionan con el sustrato generando una barrera hidrofóbica que repele el agua pero mantiene la transpirabilidad.

Su ventaja es la eficiencia en costo y la facilidad de aplicación sobre construcción nueva y existente.

Silicatos

Y aquí está la propiedad que suele pasarse por alto. Los silicatos no actúan por repelencia sino por relleno: aportan protección llenando la estructura de poro del material con precipitación de dióxido de silicio.

Eso significa acción consolidante. No solo impiden que el agua entre: densifican y refuerzan el mineral poroso desde dentro, lo que ayuda a frenar la meteorización del material. Es una función distinta de la hidrofugación, y sumarla al mismo tratamiento cambia lo que se puede esperar de la intervención.

Las formulaciones de última generación combinan varias de estas químicas en lugar de apoyarse en una sola, porque cada una aporta un mecanismo distinto y el conjunto cubre un rango de sustratos más amplio que cualquiera por separado.

ImperProtect Ecológico se construye sobre esa lógica. Su ficha técnica declara como materia activa un concentrado oligomérico de propil siliconato / silicato en solución acuosa, con más del 96 % de agua, y el producto se fabrica en Alemania.

Cómo se lleva un silano al agua sin perder su desempeño

Aquí está el detalle técnico que explica por qué esta familia de productos resolvió el dilema del portador.

El activo pertenece a la familia de los silanos, la misma química que sostiene los hidrofugantes de fachada de mayor prestigio. La diferencia no está en el activo sino en cómo se transporta: en lugar de disolverlo en solvente orgánico, el propilsilano se lleva a forma soluble en agua como siliconato de potasio. De ahí que el producto sea base agua y libre de COV sin renunciar al desempeño del silano.

Qué ocurre sobre el sustrato. Por su bajo peso molecular, el activo penetra en el poro en vez de quedarse en la superficie. Allí reacciona con la humedad y con el dióxido de carbono del aire: el siliconato libera el silanol, que condensa consigo mismo y con los grupos hidroxilo del mineral hasta formar una red de polisiloxano —silicona— unida químicamente al sustrato.

Los grupos propilo quedan orientados hacia afuera y son los que repelen el agua. La fracción de silicato queda como red silícea dentro del poro, y es la que aporta el efecto consolidante.

Ese enlace químico explica las tres características del producto de forma coherente: no forma capa, porque la red es molecular y deja el poro abierto al vapor; no amarillea, porque no hay materia orgánica fotodegradable en la superficie; y dura años, porque el tratamiento no está depositado sobre el material sino integrado en él.

Un dato que revela cómo trabaja una impregnación

Hay un detalle en su ficha que ilustra bien la diferencia entre penetrar y recubrir: las propiedades repelentes se desarrollan en los primeros minutos, pero el producto continúa penetrando en el material hasta por 72 horas.

Eso describe un proceso que un recubrimiento de película no puede tener. La película cura en superficie y ahí termina; la impregnación sigue migrando por capilaridad hacia el interior del poro durante días. Es también la razón técnica por la que la ficha advierte no aplicar mientras llueve y recomienda temperaturas entre 5 °C y 30 °C: el agua de lluvia compite por el mismo espacio poroso y el frío o el calor extremos alteran la cinética.

El mito que conviene desmontar: penetración

Circula la idea de que un producto base solvente penetra más que uno base agua. La evidencia experimental no la sostiene.

Un estudio publicado en Coatings (Hodul et al., 2025) comparó impregnaciones base agua contra un producto con xileno, midiendo la penetración real con espectroscopía láser LIBS. Su conclusión: la profundidad depende principalmente de la viscosidad del producto y de la estructura del sustrato, no del tipo de portador. En ese mismo ensayo, el producto con solvente fue el que menos redujo la penetración de agua a presión.

Los ensayos recogidos en la patente US 4.716.051 van más lejos: el silano sin solvente alcanza la mayor penetración, y diluirlo en solvente reduce esa penetración de forma significativa. El solvente no ayuda a penetrar.

Dicho de otro modo: el portador no es lo que determina el desempeño. Lo determinan la química activa, su concentración, la viscosidad y —en emulsiones— la calidad de la formulación. Comparar por el portador es comparar por la etiqueta equivocada.

Dónde sí hay diferencia inequívoca

Si la penetración no separa a ambas familias, ¿qué las separa? Todo lo demás.

Característica Base agua de última generación Base solvente tradicional
Portador Agua Solventes derivados del petróleo
Contenido de COV Libre de COV Alto contenido
Olor Sin olor Fuerte
Inflamable / explosivo No
Toxicidad por inhalación, contacto o ingestión No
Daño a vegetación y fuentes hídricas No
Biodegradabilidad Alta Baja
Transpirabilidad de la superficie tratada Alta Media / baja
Resistencia a rayos UV Alta Media / baja
Blanqueamiento si llueve durante el secado Nula Alta
Acción consolidante sobre mineral poroso No

Comparativo elaborado por Econova entre ImperProtect Ecológico e hidrófugos tradicionales base solvente.

Vale la pena detenerse en algunas filas, porque no todas pesan igual en obra.

Blanqueamiento durante el secado

En una ciudad con régimen de lluvias impredecible, esta es probablemente la diferencia operativa más costosa. Un producto base solvente sorprendido por la lluvia durante su curado tiene alta probabilidad de blanquear la superficie, y ese defecto no se corrige lavando: obliga a reintervenir. La ventana de aplicación segura se estrecha y la programación de obra se vuelve rehén del clima.

Inflamabilidad

Un producto inflamable en fachada implica almacenamiento clasificado, restricciones de trabajo en caliente en la zona, señalización y protocolo de emergencia. En un edificio en operación, eso puede significar no poder trabajar mientras haya otras actividades en curso.

Toxicidad y olor

El olor no es una molestia estética: es el indicador perceptible de que hay compuestos volátiles en el aire que el aplicador respira durante horas, en andamio o silleta, a menudo sin ventilación cruzada. En copropiedades, hospitales y colegios, un producto sin olor y libre de COV es la diferencia entre trabajar con el edificio ocupado o desalojarlo.

Impacto en vegetación y agua

El escurrido de una fachada llega a jardines, sumideros y, eventualmente, al sistema hídrico. La baja biodegradabilidad de los formulados con derivados del petróleo hace que ese impacto persista.

La ecuación de costo cambió

Existe una creencia extendida de que lo ecológico cuesta más. Fue cierta durante años, cuando las emulsiones base agua eran una tecnología emergente con desempeño inferior. Ya no describe el estado actual del mercado.

Los análisis de mercado documentan que las mejoras tecnológicas han incrementado simultáneamente durabilidad, desempeño y eficiencia de costo en los sistemas base agua, erosionando el dominio de los base solvente. La brecha de desempeño que justificaba el sobreprecio se cerró.

Y hay una segunda capa que rara vez se calcula: el costo total de aplicación. Un producto que no obliga a desalojar, que no exige almacenamiento clasificado, que no restringe trabajos simultáneos y que no arriesga reintervención por lluvia inesperada tiene un costo de obra menor aunque el galón cueste lo mismo.

Por qué los base solvente siguen usándose en Colombia

La razón es normativa, no técnica. En los mercados donde la regulación limitó el contenido de COV en productos de construcción, la sustitución ocurrió rápido —de ahí ese ~90 % del segmento arquitectónico ya cubierto por sistemas base agua en Norteamérica y Europa—. Donde la regulación aún no lo exige, la inercia comercial mantiene vivas tecnologías que otros mercados ya sustituyeron.

Colombia avanza en esa dirección. El CONPES 3919 de 2018 adoptó la Política Nacional de Edificaciones Sostenibles, que promueve criterios de sostenibilidad a lo largo del ciclo de vida de las edificaciones, y el Ministerio de Vivienda publicó la guía técnica correspondiente. No prohíben los base solvente, pero instalan el perfil ambiental del producto como variable de decisión en la especificación.

Para quien especifica hoy en proyectos que buscan certificación o cumplimiento de esos criterios, elegir una tecnología que otros mercados están dejando atrás es asumir un riesgo de obsolescencia.

Qué preguntar antes de comprar

  1. ¿Cuál es la química activa: silano, siloxano, siliconato, silicato o una combinación? ¿Es compatible con la alcalinidad de mi sustrato?
  2. ¿Cuál es el contenido de COV en g/L y bajo qué método de ensayo se midió?
  3. ¿El producto declara acción consolidante, o solo repelencia?
  4. ¿Qué ocurre si llueve durante el curado?
  5. ¿Es inflamable? ¿Qué exige su ficha de datos de seguridad en almacenamiento y manipulación?
  6. ¿Declara conformidad con alguna norma de impregnación hidrofóbica, como EN 1504-2?

Un proveedor serio responde las seis con documentos.

Lo que un hidrófugo consolidante hace además de repeler agua

Cuando la formulación incluye silicatos, el tratamiento deja de ser únicamente una barrera y pasa a modificar el material. La ficha técnica de ImperProtect Ecológico declara tres efectos que derivan de esa acción y que conviene conocer porque rara vez se consideran al especificar:

Endurecimiento superficial y acción antipolvo. En sustratos porosos disgregados —concreto pulverulento, piedra meteorizada— la consolidación reduce el desprendimiento de partículas. Es una función relevante en pisos y en fachadas antiguas.

Protección contra humedades ascendentes. La capilaridad desde el terreno es una de las causas más persistentes de patología en muros, y un tratamiento que ocupa el poro interrumpe esa vía de transporte.

Limitación de la meteorización. Al frenar la entrada de agua líquida se reduce el motor de la mayoría de mecanismos de degradación del mineral: migración de sales, colonización biológica y adherencia de contaminación.

La ficha añade dos características ópticas verificables en obra: el producto es invisible después del secado y no modifica la apariencia del material, y es altamente resistente a los rayos UV, sin amarillear con el tiempo. Este último punto marca diferencia frente a sistemas que forman película, donde el amarilleamiento por UV es un modo de falla conocido.

Precauciones que la ficha señala y conviene respetar

Ningún producto es indiferente al entorno de aplicación, y en este caso la razón es química y conviene entenderla.

Estas formulaciones son alcalinas —la ficha de ImperProtect Ecológico declara un pH de 11,5 a 12,5—, y esa alcalinidad no es un efecto secundario: es lo que le permite al activo penetrar y fijarse en el mineral. Por la misma razón ataca el vidrio, el aluminio y otras aleaciones livianas, y puede dejar depósitos blancos sobre superficies no absorbentes.

El mecanismo es el mismo que explica por qué un desengrasante alcalino no debe usarse sobre carpintería de aluminio: la capa de óxido que protege ese metal es anfótera, es decir, se disuelve tanto en ácido fuerte como en álcali fuerte.

La consecuencia práctica es un protocolo de protección previa, no una limitación del producto: antes de aplicar hay que proteger vidrios, baldosas y cerámicas esmaltadas, madera, plásticos, carpintería metálica y aleaciones livianas —aluminio, zinc, cobre, cromo— así como la vegetación cercana.

Si cae producto sobre alguna de ellas, la ficha es precisa sobre la ventana de corrección: lavar de inmediato con abundante agua, antes de que seque. En ese momento se retira sin dejar rastro; una vez seco, no siempre.

La misma lógica alcalina explica dos instrucciones de almacenamiento que suelen pasarse por alto: no trasvasar ni almacenar en recipientes de aluminio, zinc u hojalata, y mantenerlo separado de productos ácidos, que lo neutralizan y lo inutilizan.

También advierte evitar el exceso de producto, porque puede dejar residuos blancos —retirables, pero evitables— y exige que la superficie esté completamente limpia de polución y manchas antes de tratar.

Esa última condición no es un formalismo, y merece su propia sección.

Una condición que ningún producto compensa

La impregnación necesita poro limpio y abierto para penetrar. Sobre una fachada con costra de contaminación, eflorescencias o residuos de cemento, el activo se queda en superficie y el desempeño real cae muy por debajo del declarado.

Por eso la secuencia correcta es siempre limpieza, secado y luego impregnación. La calidad del limpiador importa tanto como la del hidrófugo.

Las fichas técnicas están disponibles para descarga en la sección de productos preventivos.

Cómo se verifica que un hidrófugo funcionó

Una de las carencias del mercado local es que casi nadie explica cómo comprobar el resultado. Existen métodos objetivos.

El más práctico en obra es la prueba de la pipeta de Karsten, un ensayo reconocido que mide la absorción de agua de una superficie bajo una columna de presión conocida. La ficha de ImperProtect Ecológico indica esperar 14 días después de la aplicación para hacer esa verificación, porque antes el tratamiento no ha alcanzado su desempeño final.

Ese dato revela algo sobre la cinética del producto que conviene tener en cuenta al programar una obra: el secado mínimo es de 24 horas, la máxima efectividad se alcanza a los 3 días, y la verificación instrumental tiene sentido a los 14. Un hidrófugo no es un tratamiento que se evalúe al día siguiente.

La comprobación informal también sirve: rociar agua sobre la superficie tratada y observar si perla o si se absorbe. El efecto perlado —las gotas manteniéndose esféricas sobre el material— es la señal visible de que la repelencia está activa.

Condiciones de aplicación que determinan el resultado

Un hidrófugo bien formulado puede fallar por completo si se aplica mal. Estas son las condiciones que la ficha establece y que explican la mayoría de tratamientos decepcionantes.

Aplicar puro, sin diluir ni mezclar. A diferencia de los limpiadores, aquí no hay margen de dilución: el producto ya viene a la concentración de trabajo.

Impregnar hasta el punto de saturación, en una sola aplicación o en dos sucesivas húmedo sobre húmedo. Nunca aplicar producto nuevo sobre una capa ya seca.

No sobrecargar. El exceso que no penetra puede dejar residuos blancos al secar. Hay que retirarlo antes de que eso ocurra.

Temperatura entre 5 °C y 30 °C, y no aplicar bajo lluvia. La superficie tratada debe protegerse de la lluvia durante al menos las 4 horas siguientes. Este punto es especialmente relevante en el régimen de lluvias colombiano y condiciona la ventana de trabajo.

Sustrato completamente fraguado y limpio. La ficha lo advierte de forma directa: sobre una superficie con polución o manchas, el producto fija la suciedad que quede debajo.

Preguntas frecuentes

¿Un hidrófugo base agua cambia el aspecto del ladrillo?

No debería. Al no formar película, una impregnación correctamente aplicada no aporta brillo ni color. Puede haber un ligero oscurecimiento temporal durante el curado. Como con cualquier tratamiento, conviene probar en un paño discreto antes de tratar toda la fachada.

¿Qué significa que tenga acción consolidante?

Que además de repeler agua, densifica el mineral poroso desde dentro mediante precipitación de dióxido de silicio en la estructura de poro. Ayuda a frenar la meteorización del material, no solo a impedir que se moje. Es una función que los hidrófugos tradicionales base solvente no aportan.

¿Sirve para concreto además de ladrillo?

Las combinaciones de silano con siloxano cubren un rango amplio de sustratos: el silano aporta penetración en materiales densos como el concreto, el siloxano funciona bien en porosos como ladrillo y piedra. La compatibilidad concreta debe confirmarse en la ficha técnica del producto.

¿Cuánto dura la protección?

Depende del sustrato, la orientación de la fachada y la exposición. El fabricante declara para ImperProtect Ecológico una durabilidad de hasta 10 años. La verificación en campo es sencilla: rociar agua sobre la superficie y observar si perla o si se absorbe.

Fuentes

  • Euclid Chemical / NAHB Building Systems Council, Silane and Siloxane Water Repellents for Concrete and Masonry.
  • Patente US 5.356.716, Waterproofing sealer/repellent compositions for concrete, masonry and porous surfaces: clasificación de silicatos, silanos, siloxanos, siliconatos y siliconas.
  • Hodul, J.; Beníková, T.; Drochytka, R.; Borg, R.P., Coatings 15(2), 175, 2025. DOI 10.3390/coatings15020175.
  • Patente US 4.716.051, Impregnation of concrete in depth.
  • Grand View Research, Waterborne Coating Additives Market: penetración de sistemas base agua en el segmento arquitectónico de mercados maduros.
  • Future Market Insights, Waterborne Coatings Market: evolución de desempeño y eficiencia de costo frente a sistemas base solvente.
  • EN 1504-2:2004, Surface protection systems for concrete (CEN).
  • CONPES 3919 de 2018, Política Nacional de Edificaciones Sostenibles, DNP.
  • Econova / Eco Technologies S.A.S., ficha técnica ImperProtect Ecológico FT-IPE-C01 v.01 (17/08/2026) y cuadro comparativo frente a hidrófugos tradicionales.

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